La mirada de Rukia

Nos conocimos en uno de los slums más pobres de Arusha. Vivía en una corrala de chabolas de barro.

Ella es Rukia, tenía 28 años, cuando nos encontramos por primera vez estaba embarazada y su marido la abandono a ella y a sus otros tres hijos: Carosi, Gaspar y Martha. Su casa era una habitación con una litera para los cuatro, en unas condiciones insalubres.

Además, ella estaba delicada de salud por estar en la recta final de su embarazo y malnutrición. Debía meses de alquiler, sin trabajo y sin tener qué comer.

Su mirada transmitía tristeza, impotencia, soledad…

Su suerte cambio, ese día yo no estaba sola. Estaba con mi gran amiga Talitta Vignoto, a la que admiro profundamente, de Habari Mundo.

Ella le cambio la vida, pago las cuotas pendientes del alquiler y le busco un hogar cerca del comedor social Mama Kevina Feeding Program (Kijenge, Arusha).

De esta manera sus hijos podrían comer allí a diario y a ella le dio un empleo empoderandola de la mano de Habari Mundo.

Es un proyecto de empoderamiento femenino en el que las mujeres fabrican diferentes productos, desde coleteros hasta bolsas, con el kitenge (tela tradicional africana) y con sus beneficios se les ayuda.

Aún así, Talitta cada mes le ayuda con el alquiler. Ahora su mirada tiene vida y esperanza… y ¿sabéis qué?

Que Rukia decidió llamar a su bebé Talitta 😉 Una de las historias más bonitas que he podido vivir desde que llegué a Tanzania.

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