Entre cuatro paredes

Neema tiene 17 años y vive con su familia en Same (Tanzania). Tiene parálisis cerebral, no habla, pero tiene movilidad en las manos aunque en las piernas no. Un día estando en Same fuimos a visitarla, bueno para mí era nuestro primer encuentro, y me quedé bastante impactada. ¿Cómo es su día a día? Sentada o tumbada dentro de casa sin que le de un rayo de luz. Su padre la rechazo desde el principio y la madre por lo menos parece que “intenta” algo pero a su manera.

Como no la respuesta a la pregunta de si iba al colegio tenía una respuesta clara: no. ¿Por qué? Porqué el colegio está lejos, 1,5 kilómetros, y no podemos pagar la gasolina para llevarla. Viven en una casa bastante pobre y tiene 3 hermanos, uno estudia fuera, pero no les falta nada por lo que estoy segura que es un gasto del que podrían hacerse cargo pero el caso es querer hacerlo…

Es cierto que no habla pero podría escribir y relacionarse con otros niños le vendría bien. ¿Imaginaros 17 años encerrados en una casa? Eso no es vida…

La siguiente parte que más me impacto fue cuando pregunté cómo hacían para ir al baño, porque este estaba fuera de la casa y lejos. Mi cara lo dijo todo cuando la madre me saco una silla con agujero enano y unas medidas para un niño de 5 años… por favor, no podía creerme lo que estaba viendo. Y a la pregunta porque no habéis comprado otra más grande, lo que me venía venir: no tenemos dinero. Lo siento vuelvo a decir lo mismo, prioridades.

A todo esto fuimos a visitarles porque hay una asociación tanzana, situada cerca de Same, que ayuda a personas de movilidad reducida con sillas de ruedas. Son increíbles, además de ser encantadores hacen un trabajo de 10. Aunque en el caso de Neema espero que realmente la usen y sea su vía de escape para salir de esas cuatro paredes de barro.

¿Qué futuro le espera si está siempre en casa? ¿Qué pasará cuándo no esté su madre?

Siempre que veo estos casos me pregunto esto, pero lo que digo no podemos decidir por los demás aunque otra vez, desde mi punto de vista, están cogiendo el camino inadecuado. Aunque no lo entienda respeto las decisiones de cada uno, tendría que verme en una situación similar para ver qué haría yo.

Siempre que veo casos así soy consciente de que se dan en muchísimas partes del mundo, por desgracia, pero yo me centro en dónde estoy y lo que veo. Lo recalco porque sé que podéis pensar… pues aquí también pasa…

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